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Por qué te duele la espalda al día siguiente: lo que tu cuerpo te está diciendo

  • Foto del escritor: Club La Candelaria
    Club La Candelaria
  • 20 may
  • 2 min de lectura

Actualizado: 20 may

Hay una idea muy instalada entre adultos que arrancan equitación de cero: el dolor lumbar después de montar es normal. Que con el tiempo se pasa. Que es parte de "agarrarle la mano" al deporte.

No es así. El dolor lumbar y el dolor de cuello después de montar no son parte del aprendizaje. Son señales claras de errores técnicos que, si no se corrigen pronto, se vuelven crónicos. La buena noticia es que casi todo se previene corrigiendo cuatro cosas.

La cadera bloqueada. El error más común. El jinete que mantiene la cadera rígida intentando "no caerse" termina recibiendo el movimiento del caballo en la zona lumbar. Cada paso del animal le pega en una vértebra. La cadera tiene que ir suelta, acompañando al caballo. Sentís el trote en la pelvis, no en la espalda. Cuando esto se logra, el dolor desaparece en una sola clase.

El peso adelantado. El jinete tenso lleva el peso hacia adelante, anticipando un movimiento que no va a pasar. Eso obliga al cuello y a los hombros a tirar hacia atrás como contrapeso. Resultado: dolor cervical al día siguiente, hombros contracturados, cabeza pesada. El peso del jinete debe estar centrado sobre la pelvis. Un instructor lo corrige diciendo "siéntate más atrás". Es eso.

El agarre de las riendas. Las riendas no se sostienen con fuerza, se sostienen con elasticidad. Quien aprieta las riendas como si fueran un volante traslada esa tensión a los antebrazos, después a los hombros y finalmente al cuello. La mano tiene que ser firme pero blanda, dos cosas que parecen contradictorias y no lo son. Pensá en sostener un pájaro vivo: lo suficientemente firme para que no se escape, lo suficientemente suave para no lastimarlo.

La mirada baja. Mirar al cuello del caballo es el error de principiante que más cuesta sacar. El cuerpo sigue a la mirada, así que mirar abajo te tira hacia adelante, te encorva, te bloquea la cadera. Hay que mirar lejos, donde uno va, no donde está. Cuando el jinete adulto aprende a mirar al horizonte, su postura mejora sin que nadie le hable de postura.

Lo que define que estos errores se corrigen o no es el instructor. Un instructor bueno te los señala el primer día. Un instructor regular te deja por meses pensando que el dolor es parte del proceso. Si después de tres meses de clases seguís con dolor, el problema no es tu cuerpo, es la clase.

En el Club trabajamos con grupos pequeños y atención técnica real, dirigida por Ignacio Montesinos. Todos los instructores certificados FEI, con recorrido propio en pista. No son clases recreativas donde el jinete se aburre dando vueltas. Son clases técnicas que corrigen postura cada vez. Eso es lo que evita el dolor.

Si llevás más de tres meses montando y todavía te duele algo, vení a probar una clase en otra escuela. Mirar a un instructor distinto te puede mostrar lo que el tuyo no está mirando.

Jinete cuidando la posición
Jinete cuidando la posición


 
 
 

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